Fila Brasileiro como Perro de Guardia

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Por Wanildo García de Siqueira
 
"Con exactamente quince años como entrenador de perros y diez años como profesional, me he formado un concepto personal con referencia al carácter, docilidad e inteligencia así como en cuanto a la agresividad del Fila"
 
El Fila, como todos acostumbran decir, no es un perro excepcionalmente bien dotado de inteligencia, fuerza y agresividad con los extraños, coraje brutal y sobre todo muy fiel y obediente; pero debemos procurar, a través de las observaciones de cada perro en particular, equilibrar sus acciones conforme a su temperamento, su don natural para el trabajo a su temperamento, su don natural para el trabajo, su personalidad individual e inteligencia para conseguir lo que queremos o hemos planeado. Debo agregar que los fila son óptimos para el entrenamiento cuando son criados con cariño y contacto permanente con sus dueños, bien tratados y alimentados, sin desarrollar vicios nocivos, con buenos hábitos desde cachorros, sobre todo, con libertad para entrenar a la casa del dueño.
   
 
Los perros son criados confinados, entre cuatro paredes o jaulas, difícilmente tendrán las condiciones para ser adiestrados para el trabajo, pues no tendrán otras experiencias para satisfacer su curiosidad natural encerrados. Cuando sólo tienen contacto con el dueño a la hora de ser alimentados les falta calor humano, cariño. Cuando no hay palmadas, palabras en tono amable, el perro se puede volver neurótico, con agresividad indiscriminada o cobarde. Podrá ser agresivo, más no caliente y morder por miedo.
   
 
La técnica para adiestrar al Fila Brasileiro es completamente diferente de las usadas para entrenar a otros perros. Es una manera especial, iniciándose por la alimentación, que debe estar muy bien balanceada y tener un alto contenido de proteína. Es muy importante evitar que el perro engorde demasiado, por lo que el contenido de carbohidratos debe ser bajo.
   
 
El trabajo del adiestrador exige mucha paciencia, perseverancia a largo plazo, tolerancia, honestidad, bondad y sobre todo amistad con el perro. Debemos tener también mucha imaginación para crear motivación que induzcan al perro al trabajo, sin forzarlo, apelando siempre a los Ejercicios que le gustan hacer al animal e introduciendo poco a poco los que no desea.
   
 
Empiece por meter al perro adentro de la casa sujeto a una correa por aproximadamente 20 a 30 días. En este tiempo inculque los hábitos teniendo al perro siempre sujeto con la correa: Cuando el perro entre a la casa, diga: SU LUGAR; cuando se siente, diga: SENTADO; cuando se pare, diga: PARADO y cuando se le deje en un sitio amarrado, diga: QUIETO. En poco tiempo el perro aprenderá a asociar estos comandos con las posiciones y a hacer todo directamente, sin que se le toque, a no ser para pasear o andar, en cuyo caso se tiene que empezar a caminar con la correa diciendo JUNTOS cuando empiece a caminar y MUY BIEN cuando el pero camine a su paso. Repita las caminatas diariamente por aproximadamente 30 minutos. Suelte al perro y diga: PASEAR, dejándolo correr a voluntad por aproximadamente cinco minutos. Cuando llame al perro diga: ALTO, después el nombre del perro y después AQUÍ, cuando el perro llegue, muéstrele al pero mucha satisfacción y alegría por haber venido a su llamado.
   
 
En el segundo mes de entrenamiento, el perro ya estará familiarizado con los comandos de obediencia, pudiéndose pasar a los comandos de trabajo. Para estos Ejercicios yo uso un truco a fin de motivar al perro. Cubro un pedazo de carnaza con un trapo de tela de algodón y se lo muestro a una distancia corta, cuando el perro se acerca, lo escondo tras de mi espalda y le digo: BUSCA; cuando lo encuentra y va a empezar a desgarrar el trapo, le digo: SUJETA y finalmente, cuando va a empezar a masticar le digo. DEJA.
   
 
El ejercicio, repetido diez días, es suficiente para poder cambiar el objeto, naturalmente, ligeramente impregnado de carne para no desmotivar al perro antes de tiempo. En veinte días el perro estará haciendo el trabajo directo: BUSCA, SUJETA, DEJA con cualquier objeto natural o artificial. La impregnación de los objetos que debe buscar el perro se va eliminando por un espacio de quince días más a medida que el perro va asimilando las nociones. Finalmente se puede hacer con un simple palo o garrote.
   
 
En este corto lapso el perro ha asimilado los comandos: SENTADO, PARADO, QUIETO, JUNTOS, MUY BIEN, PASEAR, ALTO, AQUÍ, BUSCA, SUJETA, DEJA de un amanera espontánea y con buena disposición. El siguiente paso será enseñarle el ataque, pero primero habrá que entrenarlo para que salte y empuje obstáculos.
   
 
El ataque se inicia cuando el perro esta perfectamente acondicionado para la obediencia absoluta, exactamente a los dos meses de entrenamiento. Comenzado con mucho cuidado para no asustar al perro, procuro transmitirle toda su confianza en su fuerza y agresividad, pues los Ejercicios de ataque, cuando son usados antes de tiempo o precipitadamente, puede hacer que el perro se vuelva cobarde, sobre todo cuando es de naturaleza tímida. Los perros muy valientes son de por sí muy agresivos y bastas con condicionarlos para obedecer atacar (BUSCA), agarrar (SUJETAR) y soltar (DEJA).
   
 
Siempre acostumbro al perro a morder solamente en el brazo izquierdo o directo, naturalmente protegido por una manga de adiestramiento para ataque, forrado con un cuero impregnado de carne para hacer que el perro vaya directo a la manga no a la persona. Con el tiempo se va eliminando el cuero hasta que el perro ataque, (busque), agarre (sujete) y suelte (deje) inmediatamente. Se pueden aprovechar esas horas para provocarlo con un disparo de pistola (De calibre o salva 22), cuando ya este acostumbrado difícilmente sé correra al oír el tiro.
   
 
Cuando el perro se asusta con los disparos, lo dejo uno o dos días sin comer; después pongo la comida, voy dando tiros cuando esta comiendo, hasta que se acostumbra a los disparos; posteriormente daremos los tiros de frente al perro y el animal atacara con la misma furia.
   
 
Teniendo en consideración que cuando haya un Fila Brasileño que sea medroso o asustadizo solo llegara al ataque por medio de Ejercicios de agresividad, se le debe incitar a brincar con pedazo de carnaza amanera de garrote. El perro, al hacer uno un movimiento agresivo, intentara recula, pero al ver lo que le gusta comer o mordisquear, saltara y empujara. Se le debe premiar con un pedazo de comida cuando l haga y acariciarlo efusivamente.
   
 
El sistema es infalible en menos de una semana el perro estará atacando y tendrá el coraje necesario a medida que se sienta segur. Se podrán usar después otros sistemas de ataque, pero el primordial ya esta enseñado. Posteriormente es aconsejable usar personas diferentes para provocarlo y, siempre que sea posible, durante el día y la noche, para que el perro entienda que también debe atacar sin comando (en caso de que sea guardián de una propiedad), aunque por instinto, casi todos los Fila hacen esto.
   
 
He tenido también la oportunidad de entrenar filas para cuidar ganado y noté que son impresionantes por su trabajo en las haciendas y de inmensa utilidad cuando tienen nociones de obediencia, pues ayudan a los pastores con la misma eficiencia que un Doberman o un Pastor Alemán.
   
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